Albert Einstein, aquel hombre misógino que escupió la teoría de la relatividad como si fuera un hueso de aceituna, jamás salía del cuarto de baño. Cada genio tiene una lámpara. Einstein tenía un lavabo y olvidaba que debía salir...
Su mujer sentía curiosidad. Miraba por el ojo de la cerradura como si fuera un francotirador checheno y contemplaba como el genio se sentaba en la bañera mientras jugaba con las pompas de jabón. La imagen del científico segregando baba de caracol ante una burbuja llevó a su esposa al terror y a una pérdida fugaz de orina. Abrió la puerta y exigió respuestas:"¿Qué estás haciendo?"
"¡No me molestes! No me molestes nunca, porque jugando con las pompas de jabón he descubierto la teoría de la relatividad. Jugando con las pompas he llegado a comprender que el Universo se está expandiendo como una pompa de jabón ¡Sigue expandiéndose y un día reventará como una pompa de jabón!"
Todo lo que se hincha estalla dice el genio. La burbuja inmobiliaria estalló y nos fuimos todos a tomar por culo. Los chinos se expanden por la red e inventan una nueva forma de hacer la guerra para cuando el oxígeno se vuelva acorazado y reviente. Y Persia se relame con aspiraciones a transformarse en un alarido explosivo...
Todos tocan su nota más alta para estallar mientras las cerezas se preparan para ser carnívoras...