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domingo, 3 de enero de 2010

Vuelve al Neolítico...

Ya sabemos retener heces en nuestro interior y nuestra sociedad sigue avanzando. Nunca debimos abandonar el Neolítico. Unos cuantos años más y lo habremos olvidado de nuestros cerebros albinos de mono. Pero eso sí por favor, unos hilos más en nuestros brazos y unos clavos más en nuestras espaldas y seremos la mejor marioneta del club Bilderberg...

Vuelve al Neólitico
El secreto es regresar a la infancia. Cuando somos pequeños rechazamos el sabor amargo, una señal de veneno en la naturaleza. Ignoremos este consejo y memoricemos una vez más a la fuerza a los grandes exploradores, a los griegos dándose por culo y a los colonizadores sometiendo indios. Y por supuesto, también a los indios:

Mis palabras son como las estrellas, nunca se extinguen. Cada parte de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante aguja de un abeto, cada playa de arena, cada niebla en el oscuro bosque, cada claro del bosque, cada insecto que zumba es sagrado, para el pensar y el sentir de mi pueblo. La savia que sube por los árboles, trae el recuerdo del Piel Roja.

No sé, pero nuestra forma de ser, es diferente de la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace daño a los ojos del Piel Roja. Quizá porque el Piel Roja es un salvaje y no lo comprende. No hay silencio alguno en las ciudades de los blancos, no hay ningún lugar donde se pueda oír crecer las hojas en primavera y el zumbido de los insectos.

Lo que le acaece a la Tierra, les acaece también a los hijos de la Tierra. Cuando los hombres escupen a la Tierra, se están escupiendo a sí mismos. Pues nosotros sabemos que la Tierra no pertenece a los hombres, que el hombre pertenece a la Tierra. Eso lo sabemos muy bien, Todo está unido entre sí, como la sangre que une a una misma familia. Todo está unido.

Extracto de la carta del Gran Jefe de los Duwamish al presidente de los blancos, 1855.

Ya no recordamos a los nativos americanos porqué el mundo moderno transforma los deseos en nuestro peor enemigo. Avanzar se limita a tener un trabajo, comprarlo todo y fornicar mientras aplastamos al contrario. Todo lo demás son anécdotas...

Hace tiempo que dejamos de ser hombres de verdad. Ahora somos marionetas afónicas, la "masa sucia", trozos de carne y Orfidal. El avance es una trampa...

Vuelve al Neolítico !!!