El flashazo de las luces en mi ojo, los niños rumiando frente a los escaparates, los dulces inflamando las siluetas de ambos sexos... y sobretodo las borracheras familiares indiscriminadas. Estos son algunos de los símbolos navideños, que recogemos a modo de señal divina, como cuando doña Jimena mira por el torreón y vislumbra la silueta de su amado mientras cojea...
La Navidad no solo es objeto de sexo oral. Algunos snobs se dedican a tacharlas de inmundas, aún recibiendo días de vacaciones y regalos los muy desgraciados. Los que no reciben nada, se envenenan de envidia...
Colas en las cajas registradoras, agobios sudorosos, felicitaciones que apuñalaríamos hasta el infinito, y toneladas de brindis jocosos. Todo para todos, por que todos nos alimentamos de lo mismo. Desde el vendedor de frutos secos hasta el bohemio enzarpado: "yo soy muy diferente a los demás y lo más". Todos, absolutamente todos iguales...
La Navidad
es la temporada del sexo oral, ya que la boca se muestra mas entrenada a ciertos menesteres. Las rechupaitas a las cabezas de gambas, el polvorón cayendo por la comisura de los labios, el toqueteo de la uva con la punta de la lengua, y si ya hablamos de los percebes cuando sacian a nuestras abuelas en la mesa, simplemente transformamos a la Navidad en un Pornoshow condenable...
es la temporada del sexo oral, ya que la boca se muestra mas entrenada a ciertos menesteres. Las rechupaitas a las cabezas de gambas, el polvorón cayendo por la comisura de los labios, el toqueteo de la uva con la punta de la lengua, y si ya hablamos de los percebes cuando sacian a nuestras abuelas en la mesa, simplemente transformamos a la Navidad en un Pornoshow condenable...La Navidad no solo es objeto de sexo oral. Algunos snobs se dedican a tacharlas de inmundas, aún recibiendo días de vacaciones y regalos los muy desgraciados. Los que no reciben nada, se envenenan de envidia...
Colas en las cajas registradoras, agobios sudorosos, felicitaciones que apuñalaríamos hasta el infinito, y toneladas de brindis jocosos. Todo para todos, por que todos nos alimentamos de lo mismo. Desde el vendedor de frutos secos hasta el bohemio enzarpado: "yo soy muy diferente a los demás y lo más". Todos, absolutamente todos iguales...
Y por nuestra parte, cuando chupemos las cabezas a las gambas, recordemos lo caprichoso que es el destino...