jueves, 8 de marzo de 2012

El ocaso de la mujer...

Cuando una mujer española inventa la fregona, cuando la propiedad se convierte en algo más importante que el propio pueblo, cuando los hijos varones empiezan a ser asunto de importancia capital, cuando el Dios del Génesis dice a Abraham "saldrán REYES de ti", cuando el patriarcado sustituye al matriarcado la Edad de Oro del ser humano desaparece...

No perdamos tiempo y vayamos al Oriente Medio del siglo III a.C. a que se nos llene la boca de arena. En aquellos tiempos las sumas sacerdotisas brillaban con más fuerza que los reyes, los guerreros y los sacerdotes. Unas tablillas cuneiformes recogen el hieros gamos. Este es el ritual al que tenía que someterse cualquier hombre que quisiera alcanzar una posición de poder. Si fallaba la prueba las cosas se pondrían feas para él. En este ritual, ella representaba a la Diosa. Cuando el patriarcado se impuso, esta tradición degeneró y transformó a esas mujeres en las prostitutas del templo. Las chicas de discoteca de la antigüedad...

Pero retrocedamos más todavía, hasta las primeras civilizaciones con aquellos templos imposibles de explicar. Este esfuerzo heroico de construcción inexplicable se llevaba acabo con esfuerzo mutuo, colectivo y voluntario. El hombre celoso de la energía femenina os dirá que era trabajo de esclavos pero no piedras moviéndose con un poderoso orden matriarcal...

Y hoy la mujer occidental se ha sacrificado de forma sutil para desarrollar exageradamente su parte masculina ya que ha elegido ser hombre en un mundo de hombres. En un Universo de contrarios donde en definitiva los opuestos necesitan de la identidad del otro, como la luz a la oscuridad, la mujer ha optado por sobrevivir y a que la dejaran votar...

Electrones, protones y amor...

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